Desde la Presencia hacia la Consciencia

Cultivando una mente que atraviese la confusión, la ansiedad y la reactividad emocional

La Ignorancia

Uno de los mas grandes desafíos que tenemos es aprender a ser dueños de nuestra propia mente y obtener plena consciencia de nuestras emociones. Ya que exige adentrarse en un mar de niebla sin saber donde inicia ni donde termina.

Para conocer algo, debemos ser capaces de observarlo, cuando solo hay confusión eso es casi imposible. Para liberar el corazón de la ansiedad debemos luchar conscientemente contra nuestro sistema límbico para que se relaje cuando todo lo que quiere es mantenernos alerta.

Sin ser capaces de reconocernos internamente, en reactividad total frente al mundo que nos rodea y también frente a nuestro mundo interno, a este estado le llamaremos ‘Ignorancia’. Ya que no es una ignorancia por falta de conocimiento empírico sobre la cultura o el mundo natural, sino, sobre nosotros mismos.

Orden y Control

La mayoría de las veces buscamos orden a través del control. Controlar la mente o las emociones, las circunstancias y eventualmente los resultados. Sin embargo esto genera rigidez y cuando nuestra estructura no está preparada para los embistes de la vida, todo se cae, a esto le llamamos un momento de crisis.

Hasta donde puedo controlar y hasta donde puedo soltar, hasta donde me permito sentir y hasta donde necesito apretar. Esto yo lo veo como algo en constante movimiento y no como una estructura inamovible. Encontrar este punto de equilibrio requiere de presencia, ya que tengo que estar a la escucha de lo que me pasa sin perder la visión de la dirección que quiero seguir. No es uno o el otro, es orden y caos al mismo tiempo.

Presencia

Una vez estaba en la playa construyendo castillos de arena con mi hija. Mientras lo hacía, pensaba en las dificultades económicas por las que estaba atravesando y me frustraba no estar produciendo en ese momento en vez de estar en ese momento en la playa. Sentía una dicotomía por la que imagino muchos padres atraviesan.

No lograba ni disfrutar de ese momento ni hacer nada al respecto para solucionar mis «problemas». Entonces respire muy profundo y decidí soltar todos esos pensamientos y enfocarme totalmente en la actividad con mi hija. Esto no solucionó las cosas mágicamente pero si pude estar presente para ella, y una parte de mi logró calmarse, disfrutar, entregarse al flujo de la vida. 

En otra oportunidad, estaba trabajando como ayudante de panadero, tenía que formar los panes muy rápido y con la mayor destreza posible para luego dejarlos reposar en una tabla para que estuvieran listos para meterlos al horno. Una tarea que se veía más fácil de lo que realmente era.

Mientras lo hacía, pensaba en cosas que habían sucedido con mi ex esposa y no podía evitar volver a estos pensamientos que me generaban cada vez mas tristeza y enojo. Claramente mis panes no estaban del todo bien y mi jefe al percatarse me grito fuerte: ‘¡He Félix, estás haciendo una mierda!’. Por lo que volví a enfocarme en mis masas y en vez de estar rumiando pensamientos, enfoqué mi atención en la textura, el olor y la forma de cada pieza. 

Creo que el secreto, está en hacer o intentar hacer una sola cosa a la vez. A veces cuando esto nos trae placer o satisfacción inmediata es más simple, pero no siempre es el caso y exige un esfuerzo el mantenerse concentrado, pero las cosas resultan mejor, los momentos únicos con tus hijos, tu trabajo, el entrenamiento. Creo que todo lo que hay que hacer es abrazar por completo el momento presente y dejar ir para después lo que no pertenece a ese instante.

Respiración Consciente

Los yogis tenían esto muy claro hace ya miles de años y nos entregaron la tecnología más simple; la respiración. Y hay un aspecto que podemos entender mejor gracias a la neurosciencia. Y es que la respiración es una de las pocas cosas que nuestro cuerpo hace automáticamente, salvo pequeños casos. El sistema nervioso autónomo nos mantiene vivos día y noche, oxigenando la sangre y nuestro cerebro. 

Pero cuando lo hacemos de forma consciente activamos el sistema parasimpático que induce la relajación, regula el ritmo cardíaco y favorece la claridad mental. Entonces la niebla se dispersa y podemos reconocer pensamientos y emociones con claridad, aumenta la creatividad, encontramos solución a diversos problemas y nos trae un sentimiento de bienestar más profundo.

Aunque esto no sucede por arte de magia y muchos de nosotros, no logramos ese nivel de profundidad solo respirando, primero tenemos que relajar el cuerpo, gastar la energía de sobra, descansar los ojos de las pantallas, entre otras muchas cosas.  

Puedes probar tomando una gran respiración y luego guardar el aire unos 15 segundos, y muy lentamente soplar el aire por tu nariz hasta que tus pulmones estén vacíos. Repite este procedimiento durante 10 minutos y luego escribe como te has sentido.

Presencia es Consciencia

Presencia es la capacidad de enfocar nuestros sentidos, mente, cuerpo y emociones en una sola acción. Cuando lo sostenemos por un largo periodo de tiempo y nos sentimos concentrados, entonces aprendemos de dicha acción tanto el hacer como otros significados personales que nacen del proceso. Aclaramos el paisaje y en vez de confusión hay consciencia profunda.

¿Cuántas cosas podría hacer en plena consciencia? ¿Sabes que ahora mismo puedes parar todo lo que estás haciendo y simplemente respirar?

Tienes que saber que mientras más estés mirando las redes sociales, más distraído te vuelves. Puedes elegir ir a dormir y despertar de manera diferente, cuando estás con la gente que te importa, puedes elegir presencia.

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