Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

Antonio Machado

El Camino es la suma de todas nuestras experiencias y el significado que les damos.

Sin embargo, caminamos sin darnos cuenta de que no es lo que “me sucede” lo que define quién soy ni mi valor personal. Es mi presencia la que dicta cómo son las cosas, qué hago con ellas y en qué se transforman.

Estar despierto significa asumir la responsabilidad sobre mis acciones y elegir vivir de forma coherente con mis valores fundamentales. Veo mi oscuridad, el monstruo que habita en mi interior, e integro esa fuerza para volverme pleno.

Mi Camino comienza al ganar claridad sobre quién soy y hacia dónde quiero ir; al cultivar los hábitos que traen coherencia entre mi visión y mi forma de vivir, persistiendo hasta que no haya resistencia entre quien soy y quien quiero ser. Hasta alcanzar unidad y libertad.

Cuando el camino no se recorre solo

Por más autoconciencia que podamos tener, no somos omnipresentes. A lo largo de mi vida, ha habido personas que han actuado como guías: profesores, amigos o personas que, a través de su ejemplo, me han mostrado tanto mis falencias como mis fortalezas.

Aunque aprender a estar solo —con uno mismo— es fundamental, aprender a escuchar a otros, valorar su perspectiva y hacerlo con humildad nos vuelve más fuertes. Contar con alguien que tenga una experiencia distinta a la propia enriquece el proceso, especialmente cuando se trata de tomar decisiones importantes.

Gracias a esas personas, que supieron hacer las preguntas correctas, señalar una dirección y mostrar con respeto dónde estaba equivocado, estoy aquí hoy. A veces una sola conversación puede marcar un antes y un después, y años más tarde reconocerse como un hito.

Honro en mi camino a quienes tuvieron ese impacto en mi vida. Y del mismo modo, soy consciente de que mi andar también lo tiene en la vida de otros. Por eso busco liderar con el ejemplo y abrir un espacio de conversación real y profunda para quien sienta que otra mirada podría aportarle claridad.

El acompañamiento 1:1

Qué es

El acompañamiento 1 a 1 es un espacio de conversación estructurada, donde se pone atención y presencia en el proceso de cada persona, buscando claridad y el poder personal necesario para ponerse en acción. Todo ocurre siempre desde la auto-responsabilidad del acompañado.

Qué no es

No es terapia, ni busca generar dependencia o consejos permanentes. Cada persona debe encontrar sus propias respuestas y tomar las acciones correspondientes. Por lo mismo, el acompañamiento 1 a 1 no es adecuado para personas que necesitan terapia psicológica o psiquiátrica.

Para quién es

Está dirigido a personas que están listas para tomar acción y necesitan un plan coherente. También a quienes buscan hacer una auditoría honesta de su proceso actual para salir del estancamiento o la confusión. Personas dispuestas a mirarse con profundidad y honestidad, sin buscar soluciones rápidas.

Un espacio de conversación consciente

Para ordenar tu momento actual y decidir con claridad los próximos pasos.

Esta conversación 1 a 1 es un espacio para revisar tu proceso con honestidad, poner atención en lo que hoy está activo y discernir si tiene sentido avanzar acompañado.

Félix Fuenzalida ©2026