3 Habilidades para el Éxito

Si bien podríamos hacer una larga lista de recursos, habilidades, conocimientos, etc para conseguir el éxito, de la índole que sea. Creo que hay 3 habilidades clave para conseguirlo. Y digo habilidades, por que no son simples características, sino que también son desarrollables por medio de la práctica correcta.

Lo primero es saber que significa el éxito para mí. Ya que sino, estaremos viviendo y cumpliendo el éxito que nos imponga nuestro jefe, nuestra familia o nuestro gobierno de turno. El éxito, es algo personal, se respira, se vive, como la sangre que corre por las venas, se siente como la tierra bajo los pies o como el calor del fuego en la piel. No es una meta, no es un destino, sino un estado y hasta no comprender esto, nunca lo alcanzaremos.

Ejercicio #1 – ¿Qué es el éxito para mí?

Escríbe en no más de 5 lineas lo que tu consideras que es el éxito en este momento de tu vida. Leelo en voz alta y siente tus propias palabras. Si es que logras sentir ese calor interior que te hace sentir exitoso, entonces eso es. Si no, entonces vuelve a intentarlo, inspírate antes de hacerlo.

Motivación

La primera habilidad para el éxito es aprender a estar motivado. Sin importar que esté sucediendo a nuestro alrededor. Si permitimos que la negatividad nos domine, entonces no tendremos la fuerza para superar los desafíos que tengamos delante nuestro. Y para eso hay muchas maneras de hacerlo, cada uno debe ser capaz de despertar la Automotivación necesaria para seguir adelante, para despertarse temprano, para acostarse tarde, para esforzarse un poco más, etc.

Nadie más que tu es el responsable de hacer esto y sin importar como lo hagas, debes hacerlo, es tu compromiso y responsabilidad número 1. Nada ni nadie, ni tu mismo deben cohartar tu motivación. Más que darles recomendaciones de como hacerlo, quiero darles preguntas necesarias para esto.

Ejercicio #2 – ¿Para qué quiero tener éxito?

Preguntate para qué quieres hacerlo. Si no tienes una visión, si no tienes un sueño, si no tienes al menos la esencia del aroma que persigues, entonces como vas a mantenerlo cuando todo se ponga dificil y la vida te de vueltas de arriba para abajo. Las personas exitosas, son recordadas por que apesar de todo, mantuvieron su motivación, continuaron a pesar de sus dudas y a pesar de que todo el mundo les decía que no, que era imposible, que era pésima idea.

Persistencia

La persistencia es sin duda, la habilidad más importante para conseguir todo lo que queremos. Para ser ese que queremos ser. La persistencia es un arte, porque requiere de otras habilidades y actitudes, como el esfuerzo, la paciencia, la fluidez, la inteligencia y astucia para que a pesar de posibles dificultades u obstrucciones que se presenten en nuestro andar, sigamos con la disciplina que nos hemos propuesto. Exige tener motivación, tener visión, tener agallas para ir más allá de nuestra zona de confort, ir más allá de lo que nunca hemos ido. Adentrarnos profundamente en la experiencia pura, sin conocimiento y a pesar de eso, continuar, incansablemente.

La persistencia es una habilidad clave y así como la motivación, es responsabilidad personal, aprender a desarrollarla. Un músico o un deportista sin persistencia, nunca lograrán sus sueños. Un científico, un emprendedor o empresario o simplemente un niño que quiere un futuro mejor para su familia, sin persistencia, no llegarán al destino que buscan.

Esto lo sabemos, pero muy en el fondo, tenemos pereza, nos distraemos con facilidad, nos excusamos y dejamos para otro momento lo que podríamos estar haciendo hoy. Nos aterra ser nosotros mismos, afrontar la adversidad que sea y persistir. Nos acomodamos, buscamos seguridad y vivimos de fantasías, «si fuera millonario…», «si viviera en otro país…», «si tuviera una pareja que me apoyara…». Buscamos pretextos para dejarnos estar.

Ejercicio #3 – Encuentra el vehículo correcto

Si ya sabes en que quieres tener éxito y ya tienes la motivación para comenzar, crea un plan de acción en donde establezcas cuanto tiempo a la semana vas a dedicarle a esto. Por ejemplo si fuera hacer ejercicio o tocar un instrumento, define 2 o 3 sesiones de 1 hora a la semana y comprometete por al menos 3 meses cumplir al 100%. Si lo logras, entonces estarás un paso más adelante. Poco a poco irás desarrollando más tu persistencia, resiliencia, paciencia, fluidez, astucia e inteligencia. Aprenderás a mantenerte automotivado, ya que verás que cada día será diferente y necesitarás el esfuerzo para comenzar como si fuera la primera vez. Se flexible y firme, ya que aveces las circunstancias nos obligan a modificar el plan, pero no puede volverse esto una excusa para no hacerlo, pase lo que pase, cumple con tu meta semanal.

¿Que pasa si no lo logro?. Persiste. Verás que hay una gran diferencia entre «intentar» y «hacer». Mientras la primera palabra solo describe una intención, la segunda, describe la acción misma.

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Consistencia – Excelencia

Dar lo mejor de sí. Competir sólo con uno mismo. Saber que hoy tengo la oportunidad de ser mejor que el yo de ayer. Buscar la impecabilidad en nuestras acciones. No hacer las cosas por deber, por necesidad. Hacerlo porque a pesar de que estemos haciendo y para quién, hacerlo lo mejor posible. Eso es lo que ha caracterizado a culturas como la Germana y la Japonesa en su búsqueda de la excelencia y podemos ver como los productos que disfrutamos de ambos países, así como su arte, arquitectura, música, literatura y poesía, son reconocidas en todo el mundo. Y esta búsqueda incensante, no de la perfección, sino de la honestidad y pasión máxima que un ser humano puede vertir en todo lo que hace, es lo que nos diferenciará, es lo que nos traerá reconocimiento, es lo que nos llevará al éxito.

No se trata sólo de tener motivación y persistencia, sino que también, tener ritmo, ser consistente, buscar siempre mejorar, no conformarnos. ¿Si no diste lo mejor de tí, entonces como sabrás si podrías haber tenido un resultado mejor?. Si te decides a hacer algo, ¿Para qué hacerlo más o menos, cuando podrías hacerlo lo mejor posible?, Si no vas a terminar lo que comenzaste, ¿Para qué entonces comenzaste?, ¿Sólo para darte cuenta que eso no era lo que querías?, Comenzar es tan importante como terminar. Cada vida tiene un ciclo, las oportunidades no se presentan 2 veces de la misma manera y con las mismas circunstancias. El momento que vives, es irrepetible, el «ahora» no volverá. Entonces ¿Qué vas a hacer?.

Ejercicio #4 – Se impecable

Los Budistas nos ofrecen su sabiduría y nos hablan de que existen 3 dimensiones del actuar humano. Pensamiento, Palabra y Cuerpo. Y ser impecable significa serlo, en estas 3 dimensiones. Eso nos lleva a la coherencia y por consiguente, encontramos reciprocidad. Logramos los resultados que tenemos de acuerdo al grado de impecabilidad que hay en estas 3 dimensiones. Toma cada decisión y cada acción desde tu pensamiento, desde tu palabra y desde tu cuerpo. Entonces no habrá división, no habrá incoherencia, muy por el contrario habrá unión y realización, por que a pesar de que esta acción no haya sido lo que en el fondo estabas buscando. Habremos ganado experiencia, y nos habremos empoderado como para tomar otra decisión y emprender cualquier otra acción.

Coaching para el éxito

Si lo que has leido te parece significativo, te parece coherente y quisieras dar un paso más allá, puedo ayudarte, con mis servicios de Coaching, para que aprendas más sobre el éxito, para que descubras qué es lo que significa para tí, para que te empoderes y te mantengas motivado y logres persistir el tiempo necesario, dando lo mejor de tí, y así consigas los resultados que realmente mereces, en cualquier ámbito de tu vida. Profesional, personal, emocional, intelectual o espiritual. Porque en la magnificencia del ser humano, podemos lograr lo que nos propongamos y devolverle al mundo, tood aquello que la vida nos ha dado a nosotros, para estar donde estamos.

Escríbeme a coach@felixfuenzalida.com o deja un comentario en esta página y te contestaré a la brevedad posible.

Homenaje a mi Padre

Decidí escribir un artículo en homenaje a mi amado Padre, y me lo tomo primero como una forma de agradecerle a él la vida que me dió. También es una forma de rescatar todo lo positivo que él ha generado en mi vida, todos esos rasgos que tengo y que son espejos del modelaje paternal que recibí durante mi infancia y adolescencia.

Para comenzar me declaro a mí mismo, un rebelde, con y sin causa, en momentos de lucidez y en momentos de confusión. Y la primera persona con la que me rebelé, fuiste tú. Ahora a mis 33 años, veo que lo hice en esos momentos como una forma de sentirme dueño de mis decisiones, pero en un acto de sinceridad, lo hice también para decirte, mírame aquí estoy. Quería simplemente llamar tu atención, y sentir que me aceptabas.

A veces es difícil reconocer que lo que en verdad queremos es amor. Y es tan fundamental esta necesidad humana, de sentirnos conectados al amor, a través de quienes nos lo enseñaron y mostraron desde nuestro nacimiento. Siento que es hasta más importante que el mismo aire que respiramos, y que por variadas razones, no siempre logramos sentir esa conexión.

Esta desconexión que tuve por muchos años en relación a tí, me hizo sentir en muchos momentos, soledad. Una soledad vacía que me costaba comprender, y me engullía en angustia, tristeza y rabia. Sentir que estás siendo rechazado por la persona que te dio la vida, es un símil al suicidio, a perder toda esperanza de vida, a perderse a sí mismo, encontrando poco significado para mantenerse de pie y seguir hacia adelante.

Aunque dicen que la naturaleza es sabia y nos da justo lo necesario para crecer y aprender, me hubiera gustado sentir que estabas de mi lado, en esa edad en la que más lo necesitaba. Cuando poco o nada entendemos del mundo, y en vez de sentirte como mi enemigo,  sentir que con amor me enseñabas a tener coraje, a confiar en mí mismo, sin importar las dificultades que vinieran. Simplemente no te puedo puedo culpar, ya que te esforzaste trabajando de domingo a domingo, para darnos a mi y mis hermanos, la mejor vida posible, con las mejores posibilidades y siempre dándonos la oportunidad de elegir qué era lo mejor para nosotros, sin ser impositivo ni controlador.

Tengo un espíritu de guerrero, fuerte y sabio, y eso me ha llevado hasta el hombre que soy hoy. Y te agradezco que hayas sido como fuiste. Ahora me doy cuenta que si me hubiera gustado sentirme aceptado, que me lo hubieras hecho saber, que mis decisiones eran válidas para tí y que las respetabas. En vez de criticarlas o juzgarlas. Al final, hoy, puedo ver que lo has hecho, hemos madurado juntos como Padre e Hijo, y puedo decirte estas cosas a la cara.

Un gran amigo y mentor espiritual, me dijo una vez; «La aceptación es la llave para la felicidad». Y esta frase que me acompaña desde ese entonces, me ha dado fuerza, ánimo y despertado en mí, un sentimiento interno de compasión por los demás. Y es esta práctica de la aceptación la que me lleva a escribirte hoy, honrarte en este espacio, tan íntimo y personal. Decirle al mundo lo importante que eres para mí. En verdad deseo que estas palabras nos sirvan para estar más unidos hoy y que les sirvan a otros que han se hayan sentido «lejos o desconectados» de su padre, que pueden hacer las paces, que este es un acto que nace del corazón, que podemos hacerlo una y otra vez a lo largo de nuestra vida y que los que ya son padres o desean serlo, puedan modelar en sus hijos un comportamiento sano, de crecimiento, de amistad, respeto, confianza, valor y entereza.

En mis «20» hice varias búsquedas internas, comenzando por la mismísima decadencia y autodestrucción al salir de la adolescencia y luego una más elevada, que me conectó profundamente con la naturaleza y mi espíritu. Asistí a varios retiros de liderazgo, meditación y chamanismo, donde poco a poco fui sanando la amargura y soledad de mi corazón, hasta convertirla finalmente en alegría, regocijo y felicidad. Y si bien aún me siento en el proceso de sanación, puedo ver hacia atrás el camino recorrido, puedo ver mi niñez y decir gracias.

Hace unos días atrás estábamos ordenando una estantería llena de libros antiguos, fotocopias y carpetas con hojas. Entre todo esto encontré una antigua fotografía, donde estabas enseñándome a caminar cuando yo tenía 1 año de edad, aproximadamente. Rápidamente la tomé y la guardé, me fui a otra habitación y lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, un sentimiento profundo y muy real se estaba apoderando de mí. Era una mezcla de tristeza y felicidad que me inundaba y me llenaba. «Mi papá, mi papito», pensé en ese momento, e incluso ahora que lo escribo, vuelvo a sentirme igual. Una emoción contenida quizás por muchos años. Esto es tan potente, que pensé en compartirlo, al comienzo por redes sociales, pero, realmente elegí darle un espacio en mi Blog, ya que no quiero que se pierda en el devenir de la comunicación digital inmediatista y que pueda obtener cierta permanencia, no sólo por razones terapéuticas, sino que por motivos de trascendencia.

Si esto me ha afectado a mí, también podría estar afectando de igual, menor o mayor manera a otros hombres en este planeta. Y siento un llamado fundamental a compartir esta experiencia con ustedes y que les sirva de la mejor manera en su desarrollo humano.

No quiero centrarme en teorías psicológicas, sobre el desarrollo del autoestima, o de la importancia de sanar las relaciones con nuestra figura paterna y materna, respectivamente. Ya que prefiero que sea un escrito cargado de emoción y de verdad humana. Y que haya un contexto de integración, sincero y profundo.

papa y yoEn este artículo, quiero decirte que me siento conmovido totalmente por esta imagen nuestra, donde me sujetas de los brazos y me ayudas a dar mis primeros pasos. Me doy cuenta, de cómo has continuado haciéndolo, siempre a tu manera, hasta el mismo día de hoy. Quiero decirte que puedo reconocer y ver todo el esfuerzo y el sacrificio que has puesto en el desarrollo mío y de mis hermanos. Puedo ver tu sufrimiento como hombre, puedo ver tus errores, puedo ver tu humanidad vulnerable, y sobre todo esto, puedo ver el inmenso e ilimitado amor que me has dado, hasta el día de hoy.

Quiero honrarte porque quiero que seamos amigos, quiero que te puedas apoyar en mí, quiero me ayudes a crear un nuevo mundo, donde los hombres y mujeres, honran a sus padres y los amen, en donde los padres y madres del mundo, honren y amen a sus hijos, y la sabiduría inmensa del amor, los guíe a tomar las mejores decisiones posibles.

Quiero decirte que te dedico mi trabajo, mi vida, mi legado. Por que, gracias a ti estoy vivo y soy quien soy. Por eso te dedico mis éxitos y victorias. Sé que puedo compartir contigo también mis fracasos, mis metidas de pata y que me escucharás y estarás ahí para mí. Porque tú estás en mi corazón para siempre, estamos juntos, Padre e hijo, amigos, guerreros y hombres sabios y sensibles, artistas, viajeros del mundo interior.

Que este homenaje se impregne en nuestro espíritu, que nos devuelva la fortaleza perdida, que nos llene de energía positiva y poderosa y que se extienda a todos los padres e hijos que por cualquier causa, lo necesiten. Estoy seguro que si todos nos atrevemos a reconocer nuestro dolor y nos entregamos a nuestra vulnerabilidad, es nuestra fortaleza interna la que se maximiza, que reconocer nuestras heridas, sólo nos puede volver mejores. Que la verdadera sanación viene del espíritu indomable, puro, como el de un caballo que corre libre por las praderas. Que con su fuerza interna y su liderazgo natural, se entrega a la vida misma.

Hoy es nuevo día, y el sol nos muestra el camino, hacia el mañana que queramos recorrer.

Te amo Papá.

El Poder de la Confianza

El poder de la confianza es tan grande que puede crear imperios, puede unir pueblos, puede llamar a la gente a unirse y a respetarse, a amarse y trabajar con un fin común.

La confianza es un pilar fundamental en el desarrollo de todo ser humano, indispensable para toda relación, incluso con la naturaleza y sus fuerzas, la confianza es la que hace la verdadera diferencia entre un resultado y otro.

A veces puede que nos falte energía, dinero, recursos, habilidades, personas o amigos, pero con la confianza de nuestro lado, todo se puede lograr. Al contrario podemos tener todo en el mundo y sin confianza somos seres discapacitados, carentes o débiles. Y eso nos lleva más profundo a muchos más impedimentos personales, interpersonales, etc. De la falta de confianza, nace la envidia y los celos, de la falta de confianza nace el resentimiento, la cobardia, el miedo y la apatía.

Sin confianza somos muertos vivos, empujados por el devenir, por las fuerzas incontrolables, nos volvemos víctimas y secuaces de la negatividad. Destruimos poco a poco todo lo verdaderamente bueno, alejamos a la gente que nos rodea y por más amor que nos tengan, podemos hasta perderlos. Lo peor que puede pasar es perdernos a nosotros mismos, y dejarnos llevar hacia la negatividad que como una mancha de petróleo en el mar, contamina todo lo que toca, agua, tierra, planta y animal.

Lo mejor que puede pasarnos, es que gocemos de una confianza abundante, no sólo en nosotros mismos, sino que en la vida misma, y en los demás. Porque vivir es un acto de confianza en sí mismo.

La confianza es un valor trascendente o un valor maestro y saber reconocerlo nos ayuda a manifestar en nuestra vida todo su potencial creador.

En un acto de entender su significado, podríamos racionalizar que la confianza actúa en 2 «espacios».

Internamente y externamente, o sea lo que me pasa a mí y lo que le pasa al mundo por mi exceso y falta de confianza.

También podríamos decir que la confianza no es estática, sino que es más bien como el agua, se moldea de acuerdo a su recipiente y fluye de acuerdo a su caudal, así como puede estancarse, congelarse, evaporarse. Es por esto que la confianza, aunque podemos intentar definirla, la conocemos más profundamente por medio de nuestro sentir, de las emociones que evoca y produce esta relación entre el «yo» y la «confianza».

En lo personal, me ha hecho muy bien preguntarme sobre la relación que tengo con mi propia confianza. Meditar conscientemente sobre esto no hace ningún daño, muy por el contrario ayuda bastante. Por esto les dejo 5 preguntas clave, que estoy seguro les aportarán en su diario vivir y podrán ver reflejado esto en sus relaciones, trabajo, etc. Y si quieren profundizar aún más, puedes compartirlas con amigos, su pareja y familiares, para enriquecer aún más su conocimiento y experiencia sobre la confianza.

  1. ¿Cuánto confío en mí?
  2. ¿Espero que los demás confíen en mí de la misma forma en que yo confío en mi mismo?
  3. ¿Cómo me siento cuando no confío en mí mismo?
  4. ¿Quién es el responsable de la confianza que tengo hacia la vida?, ¿Culpo o responsabilizo a otros por mi propia falta de confianza?
  5. ¿Qué experiencias personales me han ayudado a incrementar mi nivel de confianza?

Hay que tener en cuenta que la confianza tiene ciertos enemigos u obstrucciones y es igualmente positivo observarlas y reconocerlas, ya que esto nos ayudará también a desarrollar estrategias para superar traumas y situaciones dolorosas que hayan debilitado nuestra confianza.

Dudas

Las dudas, la inseguridad, todas provocadas por el miedo, son el primer enemigo mortal de la confianza. Simplemente nos transforma en seres incapaces de confiar, con o sin justa razón, por más dolor que hayamos sufrido, no podemos vivir toda la vida así, ya que es un desgaste terrible, y no nos permitirá ser realmente felices, ya que como una sombra en nuestra espalda, estará siempre amenazante. Coartará todos nuestros emprendimientos, frustrará las relaciones nuevas y contaminará las antiguas.

Palabra clave: ACEPTACIÓN

Control

El Control o más bien la necesidad de control, como una consecuencia del miedo es el segundo mayor enemigo, pues no nos deja en paz. No nos permite soltar y dejar que las cosas sucedan a su propio paso. Y si bien podemos volvernos personas muy eficientes y ejecutivas, llega un momento en que el exceso de control, nos puede alejar de las personas que colaboran con nosotros, provocando ambientes laborales y familiares incómodos. Aprender a trabajar en equipo, desarrollar distintos tipos de liderazgo y confiar en los demás, nos hará mejores líderes y mejores personas, reducirá nuestro nivel de estrés y consecuentemente nos sentiremos en paz y disfrutaremos de mayor armonía en el día a día.

Palabra clave: LIDERAZGO

El Poder de la Confianza nace de nuestro corazón, de nuestra mente consciente. Mientras más nos conozcamos a nosotros mismos, mientrás mayor aceptación y liderazgo desarrollemos, lograremos obtener una vida plena de confianza máxima. Sin importar las dificultades que la vida nos presente, no nos perderemos, ninguna herida será tan profunda, ningún problema tan grave y siempre sabremos que no existe la soledad, mientras apredamos a confiar en nosotros mismos.

Confía en tí y el mundo se abrirá. Como es adentro es afuera, por lo tanto, confía en tí mismo y el mundo lo hará también.

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4 hábitos para dejar de pensar demasiado

¿Piensas demasiado?

Incontables veces me han criticado que pienso demasiado. A veces también como una manera de elogiarme pero normalmente como un llamado de atención, como diciendo, ¡sólo hazlo!. Y con el transcurso del tiempo concluí que si bien no es nada de malo pensar bien las cosas y tener una capacidad de análisis más profunda, para muchas actividades e incluso para la buena salud, pensar demasiado no es tan positivo. Entonces, ¿Cómo dejar de hacerlo?

Muchas ideas se vienen a la mente automáticamente, pero la más simple, fácil y que no requiere de un gran plan, es simplemente ponerse a hacer algo. 

¿Pero qué? ¿cómo? ¿es correcta esta forma de hacerlo? ¿qué pasa si me equivoco?…

Bueno aquí presento 4 acciones diarias que podemos poner en práctica desde ahora mismo y que poco a poco nos ayudaran a cambiar el hábito de «pensar demasiado» y así abrirnos a la posibilidad del éxito, de la tranquilidad mental y de ganar confianza en nosotros mismos.

Posibles causas

Inseguridad y duda

No creer en uno mismo. No saber que somos capaces de hacer todo lo que nos propongamos. Ahogarnos en un vaso de agua. Pensar que todo debe ser hecho de una sola manera. Carecer de la visión a largo plazo para entender que ciertos procesos traerán resultados en el mediano o largo plazo. Estructuras de pensamientos que limitan, como utilizar demasiadas palabras negativas o de poco compromiso como «quizás, intentaré o trataré». Esperar a que las circunstancias sean las ideales para ponernos en acción, sin entender que es uno es el que las genera. Escuchar demasiado la opinión de otros y a la vez esperar causar una buena impresión. No permitirnos hacer el ridículo o equivocarnos. Dejar de reírse de sí mismo. No escucharse ni hacerse caso.

Sedentarismo e inercia

Tener una vida sedentaria, alimentarnos mal o pésimo, hacer poco ejercicio, no salir de la rutina, no conocer personas nuevas, quedarnos quietos sin hacer nada. En vez de estar haciendo algo, quedarnos pensando podría estar haciendo tal o tal cosa, apegarnos demasiado a lo que tenemos, a la gente que frecuentamos, a lo que comemos, ver demasiada TV o quedarnos demasiado tiempo en el computador procastinando. Simplemente, no atrevernos a salir de nuestra zona de confort no solamente nos lleva a la inacción, sino que nos hace dormir como esperando que el día de nuestra muerte llegue, como un veneno que mata poco a poco.

Resultados de pensar demasiado

Ansiedad y estrés

¿Qué ocurre cuando pensamos demasiado, no hacemos lo que debíamos haber hecho, no logramos las metas que nos propusimos y seguimos aplazando nuestros propios sueños?

Sobreviene la culpa, lo que genera ansiedad, que día a día va incrementando, como un parásito en nuestro sistema de pensamientos y que comienza a ganarle espacio a aquellos pensamientos y emociones positivas que nos hacen salir de nuestra cama motivados, agradecidos y felices. Se aprovecha de los problemas subyacentes y colindantes y los utiliza como excusas para hacerse más fuerte como una mancha de petroleo en el océano, que se va expandiendo poco a poco y contamina el agua, los animales, playas y todo lo que toca en su camino.

Después nos preguntamos por qué estamos enfermos, porqué la gente enferma de cáncer y depresión, porqué no podemos ser felices, porqué nos afectan tanto las cosas que suceden a nuestro alrededor y poco a poco dejamos de ser nosotros mismos y somos esta mancha de petroleo, que incluso incita a contaminar la mente de la gente a nuestro alrededor con nuestro pesimismo pegajoso.

Nos acomodamos en ella y creemos que el mundo entero es así y si no, debe serlo. Pensar demasiado es la enfermedad del hombre y la mujer que no toma el timón de su vida. Que no se responsabiliza de su propio existir y de sus acciones. Del que no quiere estar presente y busca métodos de evasión, abusando de estupefacientes o de cualquier cosa que a ratos lo haga olvidarse un poco más. Y así como en una historia dramática, morimos lentamente, engullidos por la propia oscuridad de nuestros pensamientos.

Nos contamos historias, fantaseamos, creamos mundos enteros, pero ninguno es real, ninguno contiene lo esencial que es la acción misma de ser. Nos masturbamos con estos pensamientos, formando hábitos, en el metro o en el bus, en el trabajo, en la calle o en una fiesta. Preferimos huir a estos pensamientos por que nos mantienen a salvo del dolor, de la frustración, del ridículo, del que dirán, pero nos mantienen atados a una existencia dolorosa, ignorantes y amarrados a repetir incontables veces, patrones que nos llevarán siempre a los mismos resultados.

¿Qué hacer?

1. Tiempo libre

Cuando tengas tiempo libre, úsalo en algo productivo y que te llene. Como tocar un instrumento, pintar o dibujar, hacer ejercicio. Ordenar tu habitación, rediseñar el espacio en tu casa. Busca todas esas cosas pendientes que dejaste hace meses o años y hazlas. No digo que no descanses, pero dedica al menos 1 hora de tu día o al menos a la semana para esto. Simplemente no pienses, haz una lista y ponte en movimiento. El único remedio que conozco para salir de esta inercia y del sobre pensamiento es ponerse a hacer algo. Y mientras lo hagas, no estés pensando, sino que mantente presente en aquella acción que emprendiste y hazla lo mejor posible. Verás como pasa el tiempo, como algo que quizás te daba mucha pereza se transforma en una nueva entretención y hasta podrías descubrir un talento que por ahí habías olvidado.

2. Ten un hobby

La vida no es solo trabajo o estudios. Dedícate a algo que te guste mucho y dedícale horas, las más posibles. Hazte bueno en eso y luego enséñalo. Descubrirás un nuevo propósito en tu vida, nuevas pasiones e incluso el vuelco profesional que estabas buscando. Un día ese hobby puede que sea parte de tu estilo de vida, en que deje de ser un hobby y sea una prioridad. Entonces busca otro hobby y vuelve a comenzar, sin abandonar tu nueva prioridad. Re hace tu vida en torno a acciones sencillas en actividades que te llenen y verás como pronto tus pensamientos, lejos de ser negativos, serán positivos y productivos.

3. Descansa y aliméntate correctamente y ejercita diariamente

Con las exigencias del día a día nos olvidamos de algo importante, nuestro cuerpo. Ocuparse de él debería ser una prioridad para todos. Y lo que nuestro cuerpo requiere son 3 cosas fundamentales, darle las horas necesarias de descanso, como dormir, relajarse, ir a la naturaleza, etc. Alimentarse sanamente, lo más natural y sano. Mientras menos «productos» consumamos nuestro organismo estará mejor. Eso quiere decir, reducir la ingesta de bebidas carbonatadas, azúcares, golosinas, comida congelada, comida rápida, etc. Y por último hacer ejercicio 3 veces a la semana mínimo debería ser una prioridad, movilizaremos toxinas acumuladas en la sangre y órganos, generaremos hormonas que nos mantendrán en estados de mayor felicidad y motivación y por sobre todo, sentiremos que nuestro cuerpo enferma menos, nos acompaña a cada aventura que le propongamos, mejorará nuestra vida sexual, nos sentiremos capaces de hacer más cosas, seremos más productivos y aprovecharemos el tiempo con calidad.

4. Medita

Aprender a meditar es como ganar una caja de herramientas para aprender a manejar nuestra mente. No se trata de sentirnos en paz despues de repetir un mantra, se trata de aprender a llevar el timón de nuestros pensamientos, sin dejarnos influir por cada pensamiento y emoción que nos sobreviene. Aprender a meditar es el camino para disfrutar de la vida de forma plena.

Comienza por lo simple

Finalmente cualquiera de estas cosas nombradas o cualquiera que te gustaría comenzar a hacer desde hoy en adelante, van a requerir de un esfuerzo. Es por esto que recomiendo comenzar por lo simple. Levántate de esa silla y saca a tu perro a pasear, pero no en 5 minutos, de inmediato, después terminas de leer el artículo. Un paso a la vez, cuando regreses y termines de leer el artículo haz una lista de no mas de 4 cosas que quieres hacer. Elige una, la más atractiva, simple de realizar de acuerdo a tus tiempos y comienza. Anótalo en tu agenda, en tu teléfono, en tu mano y simplemente comprométete contigo mismo. No hay imposibles para aquel que realmente quiere.

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Confianza

¿De donde nace la confianza?

¿De lo que otros opinan de nosotros? ¿De como nos sentimos con nosotros mismos? ¿De nuestros pensamientos o de nuestro espíritu?

De acuerdo a la definición de Wikipedia, La confianza es la seguridad o esperanza firme  que alguien tiene de otro individuo o de algo. También se trata de la presunción de uno mismo y del ánimo o vigor para obrar. Por ejemplo: “Este hombre no me inspira confianza, creo que no voy a aceptar el trato”, “Juan le dio su confianza y ella lo traicionó”, “Tengo la confianza necesaria para derrotar al rival”. 

Desde un punto de vista personal, para mí la confianza proviene de uno mismo y no del exterior, como por ejemplo otras personas. Si bien, el hecho de que haya alguien o más de alguien que confíe en nosotros, esto puede o no influir en la confianza que tenemos en nosotros mismos y tampoco influirá en la confianza que somos capaces de depositar en los demás o en los procesos laborales, de vida, etc. Aunque por otro lado, he visto que cuando no sabemos confiar, es a través del modelaje conductual, es que aprendemos a confiar, principalmente desde la niñez con nuestros padres. A mayor confianza que hayamos sentido por parte de ellos hacia nosotros y a mayores actos de confianza que hayamos podido emular, más altas serán las posibilidades de que en nuestra adultez, seamos hombres y mujeres que confiemos en nuestras propias habilidades, corazonadas y actitudes y al mismo tiempo, mayor confianza real podremos dar a otros.

Pero si este no fuera el caso, y en verdad creo que la mayoría de nosotros pasamos por problemas de confianza en diferentes momentos de nuestra vida. ¿Cómo podríamos ganarla o desarrollarla?

En ese sentido, vamos a hablar desde lo interno y desde lo externo, pequeñas acciones que en sumatoria van ayudando al desarrollo de la confianza y con esto la mejoría en nuestras relaciones, la capacidad de ser empáticos y de lograr soltar el control que muchas veces nos causa estrés y puede derivar en crisis laborales, familiares y personales. Dejando por último que toda crisis es un síntoma de una crisis interna y personal.

Expectativas

Esto tiene relación con lo que estamos esperando que suceda, ya sea un comportamiento propio o de otra persona o de un grupo de personas. Así como de resultados esperados de acuerdo a acciones específicas. Por ejemplo, si cambiamos nuestra dieta, hacia una más sana, con más vegetales crudos, menos grasas saturadas y carbohidratos, probablemente mi espectativa es la de mejorar mi estado físico, bajar de peso o grasa corporal. Pero si esto no sucede, incluso siguiendo al pie de la letra las instrucciones del Coach o nutricionista, seguramente vamos a sentir frustración. Otro ejemplo muy común, se refiere a nuestras relaciones interpersonales, como cuando somos amables y educados con los demás, esperamos recibir el mismo trato, y cuando esto no sucede, una serie de emociones se desatan, a veces incluso desatándose el sentimiento de ira y sentirse profundamente defraudado por la otra persona. Como cuando hemos sido sinceros y nos mienten o engañan.

Al ocurrir esto, la confianza que habíamos depositado en aquella persona, se ve mermada, ¡a veces hasta fracturada por completo!.

Una vez escuche una frase popular que decía, la confianza es como un cristal, una vez que se rompe puedes repararla, pero las trizaduras siempre quedarán. Aunque personalmente, creo que el resentimiento y las viejas heridas, no nos hacen bien, creo que es bueno saber reconocer cuando existen para no volver a repetir errores y para darnos la posibilidad de volver a confiar. Ya que no conozco mucha gente que disfrute de este tipo de sentimientos, en general podríamos decir que el que más sufre tras una desilusión, es el que se desilusiona.

Aprender a ver y aceptar las trizaduras del pasado, darnos el espacio para sanar y permitirnos volver a confiar, en otros y en nosotros mismos, nos ayudará definitivamente a sentirnos mejor con nosotros mismos y con el mundo.

Control

Por otro lado, la necesidad de control puede jugarnos en contra a la hora de depositar confianza en otros, o en la vida misma. Ya que a veces tener confianza implica dejar que las cosas ocurran, soltando y permaneciendo inmutable. Estoy seguro que todos tenemos uno o dos casos en nuestra vida en que queríamos que todo saliera exactamente como lo habíamos planeado y no fue así. Aprender a confiar, es también aprender a ceder el control. Y para algunos individuos esto es muy difícil, y su mayor estrés se relaciona a las expectativas que depositan en otros y en su pobre capacidad de ceder el control de acciones y procesos. Para solucionar esto, es bueno aprender técnicas de trabajo en equipo y liderazgo, ya que nos armarán de un arsenal con el que podremos enfrentar todo tipo de situaciones, mantener el clima de trabajo o familiar, estable y positivo y simplemente aprender a disfrutar de cada proceso, en vez de transformarlo en un tormento.

Es importante aclarar que en muchas situaciones debemos llevar un control exhaustivo de los procesos y las personas implicadas, pero esto no es siempre así. Esto es bajo ciertas condiciones y momentos, no para toda situación. Por lo tanto aprender a identificar cuando aplicar control y cuando dejarlo fuera puede ser de gran ayuda a la hora de equilibrar nuestra vida personal.

 «Hay que tener fe en uno mismo. Ahí reside el secreto. Aun cuando estaba en el orfanato y recorría las calles buscando qué comer para vivir, incluso entonces, me consideraba el actor más grande del mundo. Sin la absoluta confianza en sí mismo, uno está destinado al fracaso.»

Charlie Chaplin

Continuará segunda parte

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